Gastroenterología · Cirugía de colon

Colitis Ulcerosa Crónica Inespecífica (CUCI): síntomas, diagnóstico y tratamiento

Si tú o un familiar viven con diarrea con sangre, dolor abdominal o un diagnóstico de colitis ulcerosa, aquí encontrarás información médica clara y la atención del Dr. Gonzalo Manuel Torres Gómez, gastroenterólogo y cirujano de colon en el Hospital Ángeles del Pedregal, Ciudad de México.

  • Ejercicio médico desde 1974
  • Doble especialidad certificada
  • Hospital Ángeles del Pedregal
Dr. Gonzalo Manuel Torres Gómez, gastroenterólogo y cirujano de colon en Ciudad de México
Dr. Gonzalo M. Torres GómezGastroenterólogo · Cirujano generalCédula prof. UNAM 321948
Desde 1974Ejercicio médico certificado
UNAMFormación y cédula profesional
Gastro + CirugíaDoble especialidad médica
CDMXHospital Ángeles del Pedregal
Retrato del Dr. Gonzalo Manuel Torres Gómez en consulta

El especialista

Dr. Gonzalo Manuel Torres Gómez

Médico cirujano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con especialidad en Gastroenterología y en Cirugía General. A lo largo de más de cinco décadas de ejercicio ha dedicado buena parte de su trabajo clínico y quirúrgico al estudio y manejo de las enfermedades del colon, en particular la Colitis Ulcerosa Crónica Inespecífica (CUCI).

Atiende a sus pacientes en el Consultorio 725 del Hospital Ángeles del Pedregal, en la Ciudad de México, donde ofrece valoración diagnóstica, seguimiento endoscópico y tratamiento médico y quirúrgico individualizado.

  • Cédula profesional UNAM 321948
  • Especialista en Gastroenterología y Cirugía General
  • Colonoscopía diagnóstica y de vigilancia
  • Manejo médico y quirúrgico de la CUCI

¿Qué es la Colitis Ulcerosa Crónica Inespecífica?

La Colitis Ulcerosa Crónica Inespecífica (CUCI), también llamada colitis ulcerativa crónica idiopática o simplemente colitis ulcerosa, es una enfermedad inflamatoria intestinal (EII) crónica que afecta la mucosa y la submucosa del colon y del recto. Se caracteriza por la aparición de úlceras superficiales continuas que se extienden desde el recto hacia los segmentos proximales del colon.

Es una enfermedad crónica, recidivante y potencialmente invalidante. No tiene cura definitiva con los tratamientos actualmente aceptados por las guías internacionales y puede, en casos graves, poner en riesgo la vida del paciente.

Características clave

  • Distribución universal, con una incidencia aproximada de 7 a 10 casos por cada 100,000 habitantes al año.
  • Afecta principalmente a personas entre la segunda y la cuarta décadas de la vida, aunque puede aparecer a cualquier edad.
  • Etiología desconocida. Se considera multifactorial, con participación de factores genéticos, inmunológicos, de la microbiota intestinal y ambientales.
  • Afecta la mucosa y la submucosa del colon, respetando la muscular propia y la serosa. Con la cronicidad aparece fibrosis progresiva de la submucosa y de la muscular propia.
  • Inicia típicamente en el recto y progresa de forma continua hacia el colon proximal.
  • Existe riesgo aumentado de cáncer colorrectal, especialmente tras 8–10 años de evolución en pancolitis.
  • Entre 20 % y 30 % de los pacientes con enfermedad grave requieren colectomía total durante los primeros años de evolución.
  • A mayor cronicidad, mayor frecuencia de manifestaciones extraintestinales de tipo inmunológico.
  • Se considera una enfermedad incurable con las terapias convencionales: el objetivo es la remisión clínica, endoscópica e histológica sostenida.

Síntomas

El cuadro clínico depende de la extensión y la severidad de la inflamación. Los síntomas pueden aparecer de forma gradual o instalarse en un brote agudo.

Síntomas digestivos

  • Diarrea crónica, a menudo con sangre y moco
  • Pujo y tenesmo rectal (sensación de evacuación incompleta)
  • Urgencia defecatoria e incontinencia
  • Dolor abdominal tipo cólico, habitualmente en fosa iliaca izquierda
  • Distensión y flatulencia
  • Sangrado rectal visible (rectorragia)

Síntomas sistémicos

  • Fiebre
  • Fatiga y debilidad
  • Pérdida de peso y desnutrición
  • Anemia ferropénica
  • Retraso del crecimiento en pacientes pediátricos
  • Taquicardia en brotes graves

Manifestaciones extraintestinales

  • Artritis periférica, sacroileítis, espondilitis anquilosante
  • Uveítis y epiescleritis
  • Eritema nodoso, pioderma gangrenoso
  • Colangitis esclerosante primaria, pericolangitis
  • Enfermedad tromboembólica venosa
  • Osteoporosis secundaria

Diagnóstico

El diagnóstico de la CUCI se establece integrando la historia clínica, el examen físico, los estudios de laboratorio, la endoscopia y la histopatología. No existe una única prueba que confirme la enfermedad por sí sola.

Estudios de laboratorio

  • Biometría hemática: anemia, leucocitosis, trombocitosis en brote.
  • Proteína C reactiva (PCR) y velocidad de sedimentación globular (VSG) elevadas en enfermedad activa.
  • Calprotectina fecal: marcador sensible de inflamación intestinal, útil para diferenciar de síndrome de intestino irritable y para seguimiento.
  • Albúmina y electrolitos séricos: valoración del estado nutricional y de la gravedad.
  • Coprocultivo, toxinas de Clostridioides difficile, parasitoscópico y PCR multiplex para descartar infecciones.
  • Serologías p-ANCA y ASCA en casos seleccionados.

Colonoscopia con biopsia — estudio de referencia

Es el pilar diagnóstico. Permite valorar la extensión, la severidad de las lesiones y tomar biopsias para el estudio histopatológico. Los hallazgos típicos incluyen:

  • Eritema, pérdida del patrón vascular, friabilidad.
  • Erosiones, úlceras superficiales y sangrado espontáneo.
  • Afectación continua desde el recto, sin lesiones parcheadas.
  • Pseudopólipos en enfermedad crónica.
  • Biopsia: distorsión de criptas, infiltrado inflamatorio crónico en lámina propia, abscesos crípticos, depleción de células caliciformes.

Imagen

  • Radiografía simple de abdomen en sospecha de megacolon tóxico o perforación.
  • Tomografía o entero-resonancia para valorar complicaciones y excluir enfermedad de Crohn.
  • Ecografía intestinal: alternativa no invasiva para seguimiento.

Clasificación de extensión (Montreal)

  • E1 — Proctitis ulcerosa: afectación limitada al recto.
  • E2 — Colitis izquierda: hasta el ángulo esplénico.
  • E3 — Pancolitis: más allá del ángulo esplénico.

La gravedad se estratifica con índices como Truelove-Witts, Mayo endoscópico y UCEIS.

Complicaciones

La CUCI puede producir complicaciones graves, algunas de ellas potencialmente mortales. Reconocerlas a tiempo modifica el pronóstico.

Complicaciones agudas

  • Megacolon tóxico: dilatación del colon > 6 cm con toxicidad sistémica. Mortalidad elevada si no se resuelve quirúrgicamente.
  • Perforación colónica: peritonitis potencialmente mortal, más frecuente en primer brote grave.
  • Hemorragia masiva: indicación de cirugía de urgencia.
  • Infección por C. difficile o citomegalovirus sobreañadida, que agrava los brotes.
  • Deshidratación y alteraciones electrolíticas severas.

Complicaciones crónicas

  • Cáncer colorrectal: riesgo de 10 a 25 veces mayor que la población general en pancolitis de larga evolución. Requiere vigilancia con colonoscopias seriadas.
  • Estenosis del colon, que obligan a descartar displasia o neoplasia.
  • Anemia crónica por sangrado y déficit de micronutrientes.
  • Desnutrición, osteopenia y osteoporosis por enfermedad crónica y uso prolongado de corticoides.
  • Eventos tromboembólicos (TVP, TEP) durante brotes activos.
  • Impacto psicosocial: ansiedad, depresión y afectación de la calidad de vida.

Manifestaciones extraintestinales

Hasta un tercio de los pacientes presenta manifestaciones fuera del intestino: artropatías, lesiones dermatológicas (eritema nodoso, pioderma gangrenoso), oculares (uveítis, epiescleritis), hepatobiliares (colangitis esclerosante primaria) y hematológicas.

Tratamiento estándar (medicina basada en evidencia)

Las guías internacionales (ACG, ECCO, AGA) recomiendan un abordaje escalonado dirigido a inducir y mantener la remisión, prevenir complicaciones y preservar el colon cuando sea posible. Ningún tratamiento médico cura definitivamente la enfermedad.

Tratamiento médico

  • Aminosalicilatos (5-ASA): mesalazina y sulfasalazina, por vía oral y/o rectal. Primera línea en enfermedad leve a moderada y para mantenimiento.
  • Corticosteroides: prednisona sistémica o budesonida MMX para inducir remisión en brotes moderados-graves. No se utilizan como mantenimiento por sus efectos adversos a largo plazo (hiperglucemia, osteoporosis, cataratas, Cushing, susceptibilidad a infecciones).
  • Inmunomoduladores: azatioprina y 6-mercaptopurina como ahorradores de esteroides y para mantenimiento.
  • Terapia biológica: anti-TNF (infliximab, adalimumab, golimumab), anti-integrina (vedolizumab) y anti-IL-12/23 (ustekinumab, risankizumab, mirikizumab) en enfermedad moderada-grave o refractaria.
  • Inhibidores de JAK: tofacitinib, upadacitinib.
  • Moduladores de S1P: ozanimod.
  • Soporte: hierro (oral o intravenoso), tromboprofilaxis durante hospitalizaciones, vacunación, densitometría, apoyo nutricional y salud mental.

Cirugía convencional

Indicada en: falla del tratamiento médico, displasia o neoplasia, perforación, hemorragia incoercible y megacolon tóxico. La técnica de referencia es la proctocolectomía total con reservorio ileoanal en J (IPAA), en uno, dos o tres tiempos quirúrgicos. Elimina el tejido enfermo, pero conlleva:

  • Ileostomía temporal o definitiva según reconstrucción.
  • Alteración del hábito intestinal: 4–8 evacuaciones líquidas o semilíquidas al día tras IPAA.
  • Complicaciones específicas: pouchitis (inflamación del reservorio), fístulas, estenosis, disfunción sexual, infertilidad en mujeres por adherencias pélvicas.
  • Es una cirugía mayor e irreversible.

La decisión terapéutica debe individualizarse en un equipo multidisciplinario: gastroenterología, cirugía colorrectal, radiología, patología, nutrición y salud mental.

Propuesta clínica del autor

Ileostomía terminal + cecostomía: propuesta del Dr. Torres

Teoría y base hipotética

La CUCI puede entenderse como “un fracaso del colon a la tolerancia tóxico-bacteriana del contenido fecal, en el que la mucosa pierde su sistema de defensa y, por lo tanto, la homeostasis entre la agresión y la defensa”. Si este círculo vicioso se interrumpe, la mucosa podría cicatrizar.

Toda herida requiere, para cicatrizar, cuatro condiciones básicas: eliminar el agente agresor, mantenerse limpia, reposar y nutrirse, y evitar complicaciones tardías. La propuesta busca aplicar estas premisas al colon inflamado.

En qué consiste la intervención

Son dos procedimientos realizados en el mismo tiempo quirúrgico, ambos considerados por el autor como cirugías menores y de bajo riesgo:

1. Ileostomía terminal

En la CUCI el intestino delgado está sano. Desvía el tránsito intestinal hacia el exterior mediante la exteriorización del íleon distal en la pared abdominal. El contenido, ya digerido, se recoge en una bolsa. Desde el día siguiente a la cirugía el paciente puede reanudar una dieta sin restricciones.

2. Cecostomía

Se retira el apéndice y, a través de su orificio, se introduce una sonda de Foley inflada y fijada a la pared abdominal. Esta cecostomía permite irrigar diariamente el colon en el sentido del peristaltismo con 1 litro de solución salina con antiséptico al 0.5 %.

Al mantener el colon “limpio” de excremento y bacterias, se reduciría la absorción de toxinas a través de las úlceras, creando condiciones para la cicatrización de la mucosa.

Objetivos clínicos planteados por el autor

  • No es mutilante: no se extirpa ningún segmento intestinal.
  • Es totalmente reversible: tras la cicatrización puede restituirse el tránsito.
  • Permite dieta normal desde las primeras 24–48 horas.
  • Elimina diarrea y sangrado de forma inmediata.
  • Bajo costo relativo frente a terapia biológica de por vida o cirugía mayor.
  • En caso de falla, se conserva el colon para una cirugía mayor posterior si fuera necesaria.

Resultados clínicos observados por el autor

En la serie de pacientes tratados por el Dr. Torres se describe, a las 24–48 horas del procedimiento: dieta normal, cese de evacuaciones, desaparición de diarrea y sangrado, y recuperación del estado general sin medicamentos. En un caso reportado, una paciente con psoriasis de 30 años de evolución presentó remisión cutánea tras una semana con el colon “limpio”.

Limitaciones a considerar

  • La evidencia disponible proviene de una serie de casos individuales, no de ensayos clínicos controlados ni revisiones sistemáticas.
  • Toda ileostomía y sonda permanente conlleva riesgos: dermatitis periestomal, prolapso, hernia paraestomal, obstrucción, desequilibrio hidroelectrolítico y cuidados diarios.
  • No sustituye la vigilancia endoscópica del riesgo de displasia y cáncer colorrectal.
  • La decisión debe tomarse de manera informada, comparándola con las alternativas convencionales y valorando el estado clínico individual.

Material y experiencias previas

Año 1999

  • Mujer de 54 años con CUCI severa: dolor constante, diarrea mucosanguinolenta frecuente, intolerancia a la dieta, fiebre, leucocitosis, anemia, hipoalbuminemia, hipocalcemia, hiponatremia y elevación de transaminasas y bilirrubinas. A los 10 días de iniciado el tratamiento propuesto, corrección total de síntomas y parámetros de laboratorio, tolerando dieta sin restricciones. Colonoscopías de control al mes y dos meses mostraron cicatrización casi completa de la mucosa. No se utilizaron fármacos convencionales para CUCI.

  • Hombre de 50 años. Ingresa con dolor abdominal agudo, fiebre y sangrado rectal, con antecedente de sangrados crónicos y recidivantes sin diagnóstico previo. La colonoscopía demostró destrucción prácticamente total de la mucosa de descendente, sigmoides y recto, con material purulento, moco y detritus. A la semana del tratamiento propuesto, asintomático. Se reintegró el tránsito intestinal a los 6 meses. Al día de hoy vivo, sano y asintomático, con dieta y función colónica normales, sin tratamiento de apoyo.

Año 2007

  • Hombre de 54 años, médico. Ingresa con sangrado rectal abundante de tres días y antecedente de sangrado escaso crónico. Colonoscopía con inflamación concéntrica severa en segmento de 45 cm desde el margen anal, con pérdida de la mucosa, pus y detritus. Se resecó parte del segmento más lesionado por riesgo inminente de perforación y, en el mismo acto, se realizó la propuesta quirúrgica. Se reinstaló el tránsito colónico a los 3 meses. Dos años después se encuentra asintomático, con colonoscopías seriadas normales. Dieta y defecación normales, sin tratamiento de sostén.

Discusión, críticas y comentarios del autor

Los tres casos anteriores respondieron al tratamiento con cicatrización total del colon, sin apoyo de los medicamentos habituales. La primera paciente, con siete años de evolución, respondió tanto en manifestaciones colónicas como extracolónicas, con cicatrización demostrada por colonoscopía y biopsia.

“Siendo la CUCI una herida (úlceras de la mucosa del colon), ¿cómo pretender curarla en presencia de contaminación fecal, bacterias y toxinas? Para que una herida cicatrice es elemental mantenerla limpia permanentemente. Lo único que propongo con este tratamiento es darle a la mucosa del colon la posibilidad de que cicatrice y se defienda”.

El autor sugiere incluso renombrar la enfermedad como “Mucositis Colónica Infecto-Inmunológica” como marco conceptual para entenderla y tratarla.

Testimonios de pacientes

Casos publicados con autorización expresa de los pacientes. Los relatos no constituyen evidencia clínica controlada.

Javier Zavala Palacios

Ingresa al hospital el 13 de noviembre de 2015 con dolor abdominal persistente e intratable de 7 años de evolución, diarrea mucosanguinolenta 10 a 12 veces al día, pérdida de peso acentuada y restricción dietética severa.

Se encuentra colitis severa en la totalidad del colon con adenocarcinoma estenosante de colon transverso. Se realiza colectomía total e ileostomía terminal. Desde el día siguiente, asintomático respecto al dolor; a las 48 horas, dieta sin restricciones y sin medicamentos. Actualmente lleva vida normal. En este caso se trató convencionalmente con colectomía total por cáncer de colon estenosante.

María Eugenia Benítez Sánchez

Naranjos, Veracruz, México

Inicia CUCI en julio de 2010 con dolor abdominal intenso, diarrea constante con más de 20 evacuaciones al día, moco, sangre y pérdida de peso. Con estatura de 1.73 m, llega a pesar 48 kg, febril (37.8 °C), con anemia (9 g/dL de hemoglobina) e intolerancia total a la vía oral.

El 22 de diciembre de 2010 se practica el tratamiento. Desde el día siguiente: cero dolor, cero diarrea, cero sangrado, dieta normal con tolerancia completa. Su calidad de vida mejora notablemente en el curso de la primera semana.

Un año y un mes después ha ganado 6 kg de peso, asintomática, dieta normal, sin medicamentos.

Carlos Humberto Tovar Campos

New Hampton, Nueva York, EE.UU.

Inicia CUCI en enero de 2010 con fiebre, diarrea con moco y sangre hasta 35–40 veces al día, dolor abdominal intenso, pujo, tenesmo y pérdida de 35 kg en un año (12 kg sólo en el mes previo). Cefalea, mialgias y artralgias persistentes. Se intentó control con dosis máximas de Salofalk y esteroides, sin respuesta adecuada.

Tratamiento iniciado el 24 de julio de 2011. Antes de 24 horas, cese de la diarrea, el dolor abdominal, la cefalea y las mialgias. Al seguimiento: asintomático, recuperó 19 kg, corrección de la anemia y la leucocitosis, sin necesidad de medicamentos.

Daniel Castillo Ramos

Ciudad del Carmen, Campeche, México

Inicia en 2007 con sangrado masivo de colon en tres ocasiones. Primera consulta el 29 de junio de 2009 por sangrado masivo de colon izquierdo que requirió colectomía parcial del área más ulcerada (60 cm). Al mismo tiempo se inició el tratamiento propuesto. Requirió un mes de hospitalización por sepsis severa y obstrucción intestinal, con alta el 27 de julio de 2009.

Actualmente asintomático, con tránsito y defecación normales, dieta normal y sin medicamentos.

Esther Aguilar Soto

Ciudad de México, México

Llega al hospital el 16 de marzo de 2011 con cuatro meses de diarrea abundante, moco, sangre, dolor, fiebre, hemoglobina de 6 g/dL, albúmina de 1.2 g/dL, potasio sérico de 1.6 mEq/L y tensión arterial 70/30.

Dada su gravedad, se inicia el tratamiento el mismo día del ingreso. Alta 5 días después con anemia y potasio corregidos, afebril, sin diarrea ni dolor, con dieta normal.

Presentaba psoriasis severa concomitante, que remitió casi por completo en los primeros 15 días. A los 10 meses: asintomática, con rastros mínimos de sangrado y dieta totalmente normal.

César Pilar Marbán

Ciudad de México, México

Inicia el 10 de mayo de 2009 con diarrea intensa, sangrado y fiebre, pérdida de peso de 120 a 87 kg, dolor abdominal severo, pujo, tenesmo y difícil control del esfínter anal. Tras un año con Salofalk y esteroides a dosis máximas sin respuesta adecuada, inicia tratamiento el 29 de agosto de 2011. A los 5 meses: excelente estado general, aumento de 15 kg, asintomático con dieta normal. Se reintegró a su trabajo sin medicamentos.

Arelli Espinoza Sánchez

Ixhuatlán de Morelos, Veracruz

A los 12 años: peso 21 kg, estatura 1.20 m, CUCI de dos años con dolor abdominal, evacuaciones sanguinolentas 6–10 veces al día, pujo, tenesmo, intolerancia severa a la dieta y un año sin acudir a la escuela por severos dolores musculares en columna dorso-lumbar; usó silla de ruedas durante 4 meses.

Tratada desde mayo de 2012 con esteroides (Meticorten) a dosis variables y mesalazina 500 mg cada 8 horas durante año y medio, sin resultados satisfactorios. Los esteroides le produjeron síndrome de Cushing con facies en luna llena, estrías múltiples en tórax, abdomen y miembros inferiores, desnutrición y talla baja.

Inicia tratamiento el 7 de mayo de 2012. A los 7 meses: ganancia de 8 kg, asintomática, sin diarrea ni sangrado, actividad escolar normal, abandono de la silla de ruedas, práctica deportiva, dieta normal y crecimiento aproximado de 8 cm. Sin medicamentos.

Jorge Alberto González Aguilar

Atizapán de Zaragoza, Estado de México

Inicia en julio de 2012 con evacuaciones sanguinolentas 10–15 veces al día, pujo, tenesmo, dolor abdominal, dolor articular generalizado (diagnosticado como espondilitis anquilosante), pérdida de 18 a 22 kg y abandono del trabajo. La colonoscopía mostró pancolitis ulcerada severa. Tratamiento con prednisona 60 mg/día, mesalazina 4.5 g/día y supositorios de mesalazina 2–3 al día, sin respuesta adecuada. Al ingreso, grave deterioro general, desnutrición y anemia severa (8 g/dL).

Inicia tratamiento el 12 de noviembre de 2012. Desde el primer día desaparecen el dolor, la diarrea, el pujo, el tenesmo y los dolores articulares. Dieta normal desde el segundo día; exámenes de laboratorio normales y anemia resuelta antes de un mes. Para enero de 2013, ganancia de 8 kg, asintomático, dieta completamente normal, sin medicamentos; recuperó su trabajo.

Guillermo Galindo Fernández

Chicoloapan, Estado de México

Inicia en enero de 2011 con 20–30 evacuaciones al día, moco, sangre, dolor, pujo, tenesmo y pérdida de 20 kg en un mes. Año y medio con mesalazina 4.5 g/día y prednisona 60 mg/día; cuatro hospitalizaciones. Presentaba mialgias incapacitantes y anemia de 8 g/dL.

Inicia tratamiento el 22 de enero de 2013. En la primera semana: dieta normal, cero evacuaciones, cero mialgias, cero medicamentos; recuperó 10 kg en dos meses y regresó a trabajar.

Alejandra Isidro Nucamendi

Naucalpan, Estado de México

Inicia en 1991 con diarrea abundante, moco, sangre, dolor y episodios de agravamiento cada dos años. Dolor abdominal intenso, pujo, tenesmo, dolor lumbar incapacitante, anemia y pérdida de 20 kg. Tomó mesalazina, azatioprina y esteroides a dosis máximas con poca respuesta; cuadros febriles de hasta 39 °C dos o tres veces por semana, astenia severa, hipotensión y pérdida del trabajo.

Colonoscopía en abril de 2011: pancolitis severa, ulcerada, eritema, erosiones, fibrina, friabilidad, sangrado y pseudopólipos. Hemoglobina de 7 g/dL y albúmina baja. Inicia el tratamiento el 29 de enero de 2013. A los tres meses remiten todos los síntomas; dieta normal, sin medicamentos, ganancia de 12 kg y reintegración laboral.

Omar Cerón Sánchez

Ciudad de México, México

Inicia en noviembre de 2008 con diarrea masiva mucosanguinolenta, hasta 20 evacuaciones al día, pérdida de 18 kg en mes y medio, dolor abdominal, pujo, tenesmo y mialgias. Abandona trabajo y escuela. Colonoscopía en febrero de 2009: pancolitis severa. Durante los primeros cinco años presentó 10 cuadros severos con hospitalización, con mesalazina, infliximab y cortisona a dosis variables.

Inicia tratamiento el 16 de abril de 2013. Desde la primera semana: dieta normal y cese de la diarrea. A las tres semanas, sin medicamentos; se reintegró a su trabajo.

Preguntas frecuentes

No. La CUCI se considera una enfermedad crónica e incurable. Los tratamientos actuales — médicos y quirúrgicos — buscan inducir y mantener la remisión, reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida. La única intervención que elimina el tejido enfermo es la proctocolectomía (extirpación del colon y el recto), pero conlleva cambios permanentes.

Credenciales profesionales

Cédula Profesional (UNAM)321948
Médico Cirujano (SSA) — 10 de enero de 197447827
Certificado de Especialidad en Gastroenterología399
Recertificación de Especialidad en Cirugía General2107
Cédula de Especialidad en Cirugía General7046528

Contacto y agenda

Para valoración personalizada del diagnóstico, la severidad y las opciones de tratamiento en cada caso.

Consultorio

Consultorio 725
Hospital Ángeles del Pedregal
Camino Santa Teresa 1055
Col. Héroes de Padierna, CP 10700
Magdalena Contreras
Ciudad de México, México

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